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Archivos en la Categoría: Paisaje

No soy yo mucho del HDR, pero…

El traqueteo constante dentro de un tranvía, que se podría considerar ruido, te aisla de la contaminación de coches y el ajetreo de las personas hipnotizadas por el día a día de la ciudad, permitiéndote ver la luz que baña cada calle.

Viajar y ver la vida a través de tus ojos.

Mallorca. Mirador de Pareis.
Foto regalada a Antonio Zambudio García

Antequera

Llegamos a esa extraña hora en que el cielo empieza a dorarse.
Atardecía y nos quedamos mudos.
Volamos mirando aviones que aterrizaban.
Creo que te abracé.
No entiendo ninguna otra forma de quererte.

Sentados frente al mar, escuchando las olas chocando con la arena.
Quizás había alguien más alrededor, no lo recuerdo.

Flotaba en azoteas todo mi deseo,
un solecito bueno y tus faldas al viento,
nada más.

Domingo astromántico

Para tí, ChicaPop :)



Protégeme del tiempo,
protégeme del riesgo…

Iglús, Vetusta Morla

Todos andaban tranquilos sin ser conscientes de la belleza que les rodeaba.

Hay que recorrer caminos de cabras, perderte por carreteras y pueblos que no aparecen casi ni en los mapas, pero llegas a tu destino y vives uno de esos momentos mágicos de los que hablan las pelis o algo así.

En Callao solo tienes que sentarte a contemplar la gente que la habita para percibir más de mil historias que pasan en menos un minuto. Gente que espera o gente que corre. Pensamientos perdidos o simples recuerdos.

Reina la sequía donde mañana correrán miles de gotas.

Atardecer en Las Ventas antes del concierto de Sabina.

Sombras de lo que fue, claros de lo que será.

Siéntate, observa la luz que baña el mundo y que el tiempo te lleve.

[...] Pero, precisamente en este momento, sin saber muy bien cómo, empezaron a correr desaladas. Alicia
nunca pudo explicarse, pensándolo luego, cómo fue que empezó aquella carrera; todo lo que recordaba
era que corrían cogidas de la mano y de que la Reina corría tan velozmente, que eso era lo único que
podía hacer Alicia para no separarse de ella; y aún así la Reina no hacía más que jalearla gritándole:
-¡Más rápido, más rápido!.
Y, aunque Alicia sentía que simplemente no podia correr más velozmente, le faltaba el aliento para decírselo.
Lo más curioso de todo es que los árboles y otros objetos que estaban alrededor de ellas nunca
variaban de lugar: por más rápido que corrieran nunca lograban pasar un solo objeto.
-¿Será que todas las cosas se mueven con nosotras? -se preguntó la desconcertada Alicia.
Y la Reina pareció leerle el pensamiento, pues le gritó:
-¡Más rápido! ¡No trates de hablar!
Y no es que Alicia estuviese como para intentarlo, sentía como si no fuera a poder hablar nunca más en
toda su vida, tan sin aliento se sentía. Y aún así la Reina continuaba jaleándola: -¡Más! ¡Más rápido!- y la
arrastraba en volandas.
-¿Estamos llegando ya?- se las arregló al fin Alicia para preguntar.
-¿Llegando ya?- repitió la Reina-. ¡Pero si ya lo hemos dejado atrás hace más de diez minutos! ¡Más rápido!-
y continuaron corriendo durante algún rato más, en silencio y a tal velocidad que el aire le silbaba a
Alicia en los oídos y parecía querer arrancarle todos los pelos de la cabeza, o así al menos le pareció a
Alicia.
-¡Ahora, ahora! -gritó la Reina-. ¡Más rápido, más rápido!
Y fueron tan rápido que al final parecía como si estuviesen deslizándose por los aires, sin apenas tocar
el suelo con los pies; hasta que de pronto, cuando Alicia ya creía que no iba a poder más, pararon y se
encontró sentada en el suelo, mareada y casi sin poder respirar.
[...]

A través del espejo, Lewis Carrol.

Disfrutar de esta ciudad. Sobre todo en buena compañía. =)

Días ausentes. Demasiado cosas que hacer si estudias y trabajas…
Volveré con fuerza! = )

ocnuJ nu ed otarteR

Abstraido.

Tú me empapaste en Granada.

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